Pedagogía: La ciencia que estudia el hecho educativo

     La educación es un tema muy amplio que abarca distintos niveles de análisis que van desde la filosofía y la neurociencia hasta la instrucción o la práctica educativa en general. Una figura que represente las disciplinas más importantes que giran alrededor de la educación, según los conocimientos que tengo ahora, se ve de la siguiente manera:

Figura de elaboración propia

     El gris oscuro representa el área de las disciplinas teóricas, mientras que el gris claro es para las disciplinas prácticas o técnicas. Según mi parecer, la base de toda psicología debe ser la neurociencia cognitiva, capaz de poder falsear teorías funcionales sobre la mente según evidencia científica sobre los mecanismos del sistema nervioso. A pesar de que no necesitamos a la neurociencia para estudiar la mente —tal como no necesitamos saber sobre lo que hay dentro del case de una computadora (el procesador, la memoria RAM, el disco duro…) para entender cómo usar Google—, la ciencia dura del cerebro será capaz de delimitar mejor el rango de teorías factibles en psicología cuando llegue a una etapa de maduración suficiente. Además, las neurociencias nos permiten entender cómo funcionan mecanismos como los de las emociones (el sistema límbico) y el razonamiento (el neocórtex), dándonos a entender aspectos muy importantes de nuestra naturaleza tal y como la neuroplasticidad.

     Continuando con la figura, existen tres ramas de la psicología que considero las más útiles para la labor del educador: la psicología del desarrollo, la educativa y la psicopedagogía. Gracias a la psicología del desarrollo podemos entender el desarrollo moral, cognitivo y social del ser humano, permitiéndonos predecir qué tipo de conductas y razonamientos esperar de una persona de cierta edad. Por otro lado, la psicología educativa es la que investiga los procesos que subyacen el aprendizaje y la motivación, entre otros, permitiéndonos un saber científico de cómo el educando procesa estímulos del ambiente para transferirlos a la memoria a largo plazo en formato de conocimiento declarativo o procesual. Finalmente, la psicopedagogía (school psychology) tiene también diversos usos para la práctica educativa.

     Del lado derecho de la figura tenemos la filosofía de la educación, la cual es primera a la pedagogía. La filosofía de la educación es una actividad de mayor nivel, parasítica en la práctica y la teoría de la educación, la cual toma la teoría educativa como su principal área de investigación filosófica. Las teorías educacionales de la filosofía (desde Platón, Rousseau, Froebel, Dewey y otros) comprenden teorías normativas que hablan sobre el deber de la educación.

     Por otro lado, la pedagogía es una reflexión; una ciencia que tiene por estudio formar al ser humano. Es la teoría de la educación que se encarga de explicar acciones educativas. Bravo (2013) resume el término pedagogía afirmando que esta es “la ciencia que estudia el hecho educativo”.

     Medina y Salvador (2009) describen la pedagogía como “la teoría y disciplina que comprende, busca la explicación y la mejora permanente de la educación y de los hechos educativos, implicada en la transformación ética y axiológica de las instituciones formativas y de la realización integral de todas las personas”. De esta forma, a mi parecer, la pedagogía no se separa demasiado de la filosofía de la educación y pueden entenderse como dos disciplinas que coinciden en diversos aspectos de caracteres axiológicos y éticos.

     De la pedagogía y la psicología surge la técnica o la práctica educativa; aquello que se conoce como tecnología educativa. Como Moore (2010) lo afirma, toda práctica presupone una teoría. Por otro lado, yo afirmaría que una buena práctica debe estar fundamentada en buenas teorías científicas y filosóficas; de otra manera el educador solo está actuando sobre dogmas infundados que no pueden llevar a ningún buen lugar.

     Según mi colega Wender Trujillo (@wenderjt en Instagram), la tecnología educativa comprende, principalmente: (1) la planificación (o programación) y gestión de los aprendizajes, la evaluación (y calificación; evaluation and assessment) de los aprendizajes, el diseño instruccional, el diseño de currículos y la gerencia educativa. A estas yo he decidido añadir la didáctica general.

     Según los autores Medina y Salvador (2009), la didáctica es “el tratado riguroso de estudio y fundamentación de la actividad de enseñanza en cuanto propicia el aprendizaje formativo de los estudiantes en los más diversos contextos”. Algunas características de la didáctica general, esclarecidas por Bravo (2013), nos permiten apreciar mejor esta definición:

  1. La didáctica son procesos que nos permiten llegar a lo que queremos enseñar.
  2. Son varias técnicas para alcanzar el objetivo educativo planteado.

     De la didáctica entonces también se pueden desprender los diferentes métodos de enseñanza en las diversas áreas de la educación. Los métodos de enseñanza de una segunda lengua no son los mismos para enseñar matemáticas, y así sucesivamente. Para no alargar la figura, sin embargo, lo he mantenido hasta ahí.

     La gerencia educativa tiene que ver con las diferentes teorías y modelos de disciplina que existen en la educación. Según los diversos modelos, bien sea más conductistas o más humanistas (véase por ejemplo el modelo de Glasser o el de Jones), la manera en que el educador se aproxime al manejo del aula de clases será diferente.

     La investigación en el área del liderazgo también puede influenciar la manera en que llevamos a cabo la gerencia educativa y, por otro lado, teorías psicológicas como el PCM de Taibi Kahler igualmente pueden hacerlo.

     Por último, la neurodidáctica es el puente directo que hay entre la neurociencia cognitiva y la práctica educativa. La neurodidáctica es la aplicación de observaciones empíricas y premisas teóricas de la neurociencia al aula de clases como: la neuroplasticidad positiva, la naturaleza social del cerebro, la influencia de los neurotransmisores en la conducta, la capacidad de la amígdala para tomar control del neocórtex en situaciones de amenaza…

¿Qué es la educación según la pedagogía?

     Bravo (2013), citando a Sarramona, afirma que la educación “aparece como una acción organizada hacia unos fines en la que se ejerce una influencia intencional sobre los humanos que pretende ayudarles a realizar unas metas individuales y sociales”.

     Por otro lado, la educación puede ser igualmente concebida como un hacer y no un pensar, pero esto no quita que la educación también requiere del pensamiento. A pesar de que puede entenderse la educación como un hecho acabado o concluido —este hombre está educado—, no hay duda de que el hombre siempre está abierto y receptivo al mundo exterior y a su propia reflexión, por lo que no existe un límite para el fenómeno de educar.

     Más aún, la educación es un fenómeno educativo entre el educador y el educando. La comunicación es el mecanismo educativo por excelencia.

     Por otro lado, este proceso siempre es intencional. Para educar se debe tener en mente un proyecto de lo que deberá ser este proceso denominado educación.

     Es, además, necesaria la inteligencia para que se dé la educación. El educador debe tener la capacidad de elegir el camino a seguir entre todos los posibles; debe poseer capacidad de discriminación. El educando debe poseer los medios para recibir y comprender los procesos comunicativos-informativos que le lleguen desde el educador; requiere de inteligencia para captar, aceptar y seguir las intenciones que lo van orientado en su proceso educativo.

     Educarse significa aprender y educar implica en consecuencia obligar a aprender. No se da la educación si no hay aprendizaje. Más aún, este aprendizaje debe servir para que el sujeto se oriente en el mundo de los valores, de las creencias o de las ideologías. Por lo tanto, la educación en sí presupone valores morales e ideologías. Pienso yo que no se puede separar la ideología y los valores de la educación, los cuales dependen de la filosofía que permee al acto educativo.

     Educar, dice Bravo, es moralizar al hombre en virtud de un planteamiento axiológico e ideológico determinado. Algunos profesores graduados fingen ignorancia de estos aspectos que bien conocen y, cuando se encuentran con ideologías que van en contra de las suyas, quieren alzar la bandera de una educación sin ideologías sin darse cuenta de que ellos también transmiten sus propios valores morales y epistémicos a sus educandos.

     Ahora bien, en lo que me gusta acordar sobre las demás cosas previas con respecto a los pensamientos que transmite Bravo en su introducción a la pedagogía, es que la educación debe conseguir la capacidad crítica en los educandos, lo cual diferencia la educación de la inculcación o del adiestramiento ideológico. El educador debe convertirse en un aportador de opciones, de pluralismo sin coacción de tipo alguno. Me gustaría complementar, sin considerarme una autoridad en el tema, que existen valores morales e ideologías inherentes a la cultura y la sociedad donde se realiza el acto educativo que han de ser transmitidas a los educandos, a la misma vez promoviendo un pensamiento crítico que permita la capacidad de observar las fallas en la cultura y la sociedad despistadas por las generaciones pasadas para progresar en el futuro.

     El paso intermedio de la educación es la de adaptar al ser humano al mundo y a su sociedad, mientras que el objetivo final debe ser el de innovar, cambiar, transformar. La educación debe ser adaptar para el cambio y la innovación, lo que supone valorar fundamentalmente las capacidades creativas de las personas.

     Por último, el educar debe tener una vertiente fundamentalmente pragmática. La educación debe ayudar a las personas a vivir. Una persona educada se entiende como una persona madura, con la capacidad para hacer frente a las contradicciones de la vida e ir superando las dificultades que el oficio de vivir a buen seguro le va reparando diariamente. Nos damos cuenta, entonces, que educar se trata de desarrollar una serie de competencias y de permitir el desarrollo cognitivo, social y moral del ser humano en toda su plenitud. Vemos aquí la necesidad de la psicología del desarrollo en nuestro entendimiento para el acto educativo, la cual nos permite saber las capacidades sociales, morales y cognitivas del ser humano en cada etapa de su vida.

     En general, educar es un proceso permanente —mediante aprendizaje— de formación personal, social y cultural orientado por un sistema axiológico y moral que propicie la capacidad crítica y de adaptación innovadora en el hombre (Bravo, 2013).

Los elementos de una educación óptima

     Para que la educación tenga un buen resultado, se requiere de un conjunto de normas optimizadoras del proceso y de un modelo tecnológico capaz de regularlo. Se distinguen cuatro elementos (Bravo, 2013):

  • Finalidad.
  • Contenidos conceptuales, procedimentales y valorativos.
  • Acción o intervención educativa referida a la consecución de su objetivo.
  • Aprendizaje en el sujeto que se educa y el efecto producido en él, congruente con la finalidad propuesta antes de la acción educativa.

Un poco de pensamiento propio

     Como educadores, independientemente de la materia, estamos atados a la ejecución del acto educativo. La educación es una tarea sumamente difícil y que requiere de mucho esfuerzo, así como también gran interés para constantemente formarse en las nuevas teorías y corrientes filosóficas que van surgiendo en esta vasta área.

     Para ser educador hay que ser también educando, o no se puede ser educador sin ser educando también. No se puede educar si el educador no está dispuesto a educarse a sí mismo en cómo llevar a cabo su labor. Los maestros somos una red de educadores-educando conectándose unos con otros con el fin de transmitir y procesar información en todas direcciones como una red neuronal, con la finalidad de obtener cada día mejores resultados en nuestro ejercicio del acto educativo.

Conclusiones

     La educación es un acto muy complejo y que requiere del conocimiento de diferentes áreas que van desde la neurociencia, la psicología, la filosofía de la educación, la pedagogía hasta las disciplinas prácticas como la neurodidáctica, la tecnología educativa y la didáctica general.

     Concluimos que la educación es el proceso permanente, a través del aprendizaje, de formar al ser humano en el ámbito personal, social cultural orientado por un conjunto de axiomas que permitan el pensamiento crítico y la innovación en el educando.

     Las características de la educación son: la acción o proceso, la comunicación de la información, la intención o proyecto, la inteligencia, el aprendizaje, la pragmática para la vida, la orientación a valores, la moralización, la crítica o libertad, la integralidad y la innovación para el cambio.

     Más aún, los elementos optimizadores de la educación son: la finalidad; los contenidos conceptuales, procesuales y valorativos; la acción e intervención educativa referida a la consecución de su objetivo; y el aprendizaje en el sujeto que se educa y el efecto producido en él, el cual debe ser pertinente con la finalidad propuesta antes de la acción educativa.

Referencias

Bravo, C. (2013). Pedagogía general

Medina, A. & Salvador, F. (2009). Didáctica general. 2da edición

Moore, T. W. (2010). Philosophy of education. An introduction

Published by Fred M R

I am a language instructor and amateur philosopher. I speak native Spanish, fluent English (C2), intermediate French (A2-B1), and basic Japanese (JLPTN5).

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